seguros-banco-2

Que los bancos lo están pasando mal en los últimos años es evidente. Una situación muy prolongada de bajos tipos de interés unida a la contracción económica debida a la pandemia en la que estamos inmersos ha hecho que el corazón de su negocio, que es prestar dinero, se resienta y comprometa seriamente su rentabilidad. Por tanto, que traten de diversificar sus líneas de negocio es algo perfectamente comprensible.

Hace mucho que los bancos ofrecen seguros a sus clientes. Para la mayoría de las compañías aseguradoras la banca es un canal de comercialización atractivo con una red de miles de oficinas, y para los bancos es una forma de obtener ingresos adicionales de una fuente distinta que el negocio financiero. No pretendemos que dejen de hacerlo, pero como correduría de seguros sí exigimos que compitan en igualdad de condiciones, algo que ahora mismo no está sucediendo. La banca está abusando claramente de su posición de control sobre las finanzas de sus clientes provocando que se vean obligados a contratar seguros con ellos mediante prácticas que, por decirlo suavemente, no son las más éticas.

 Nuestro negocio como correduría es asesorar y acompañar al cliente en todo lo relacionado con sus seguros. Seríamos unos pésimos asesores si no denunciáramos públicamente lo que nos encontramos cada día cuando nos llega un cliente que tiene seguros contratados con su banco: precios muy por encima del mercado, coberturas claramente insuficientes y seguros que no se adaptan a la realidad de lo que el cliente realmente necesita. Por eso queremos ofrecer una serie de consejos prácticos para estudiar con cuidado cualquier oferta de seguros (en muchos casos, imposición más que oferta) que venga de un banco. 

Cuestiones básicas que debes tener en cuenta antes de contratar un seguro con el banco 

1. La obligación de contratar el seguro que ellos quieran no es legal 

Existe mucha jurisprudencia al respecto. Efectivamente, un banco puede exigir que, al contratar una hipoteca, el inmueble esté asegurado y la persona titular tenga un seguro de vida. Lo que no puede es obligar a contratar el seguro que ellos quieran. El cliente siempre es libre de decidir con quién quiere contratar esos seguros, lo único que el banco puede exigir es que cubran un capital determinado (normalmente el del crédito hipotecario). La ley es muy clara a ese respecto. 

2. “Cuenta sin comisiones” 

Cobrar comisiones está mal visto para los clientes de la banca (quizá porque no se han esforzado en ser didácticos y explicar el porqué de esas comisiones), pero como ya hemos dicho, todos los bancos tienen que ingresar por algún sitio lo que dejan de percibir por los bajos tipos de interés. Así que ofrecen cuentas “sin comisiones” en las que el cliente debe tener domiciliada su nómina, varios recibos y, en muchos casos, contratar con el banco uno o varios seguros. Ahí está el truco. Por lo que hemos podido comprobar de primera mano, esos seguros suelen ser mucho más caros que el precio normal del mercado. Por tanto, lo que el cliente ahorra por un lado (las comisiones) lo paga con creces por otro (los seguros).

 Para clarificar esto con datos: En lo referido a seguros de vida, los precios de los bancos son, en promedio, un 79% más caros que los de las propias aseguradoras, según un estudio de INESE y Global Actuarial. No es que sean “un poquito más caros”, es que son abusivamente más caros. Con razón no cobran comisiones en la cuenta si los contratas. 

3. Coberturas, ya sí eso... 

Cuando decimos que los seguros que ofertan los bancos son caros, nos referimos al precio que piden para las coberturas que ofrecen. Como no pueden pedir precios exagerados porque el cliente no los contrataría, lo que hacen es ofrecer seguros que aparentemente cuestan lo mismo que cualquier otro, pero que tienen truco: sus coberturas son mucho menores. 

Vamos a poner un ejemplo práctico sobre lo que nos solemos encontrar en nuestra correduría en relación con los seguros de hogar contratados a través de bancos: 

  • Muchas cláusulas limitativas, por ejemplo, en daños estéticos, donde nos encontramos coberturas de 1.500 euros, que difícilmente van a cubrir los daños en caso de siniestro. Lo habitual es que el mínimo sean 3.000 euros.
  • Daños eléctricos: Cláusulas de depreciación de electrodomésticos con sólo 2 años de antigüedad, franquicias y límites de indemnización por cobertura de 1.800 euros, que con la cantidad de electrodomésticos de un hogar moderno se queda muy corta.
  • Cobertura de riesgos extensivos (daños diversos no mencionados en otras coberturas) tan corta como 1.000 euros, lo que nos parece una auténtica barbaridad. 

Este ejemplo pone de manifiesto que las pólizas de hogar asociadas a hipotecas que venden los bancos están pensadas principalmente para proteger los intereses del banco, que es el continente (es decir, la casa o piso) pero recortan mucho en los servicios que más necesita el asegurado: el contenido (todo lo que metemos dentro de esa casa o piso), que es donde se producen la mayoría de los daños en el hogar. 

Suceden cosas similares con seguros de otros ramos comercializados por los bancos: Seguros de vida riesgo, seguros de coche, seguros de salud… 

4. ¿Saben lo que venden? 

Dado que normalmente los bancos no cuentan en sus oficinas con especialistas en seguros, sino que son sus asesores comerciales los que los venden, es lícito hacerse esta pregunta. Vista nuestra experiencia en el tema y lo que nuestros clientes nos cuentan de su experiencia con bancos o seguros, pensamos que, en la mayoría de los casos, los asesores comerciales de los bancos no tienen el conocimiento que a nuestro juicio es imprescindible para asesorar mínimamente bien al cliente sobre qué es lo que está contratando realmente.  Eso no quiere decir que no estén legalmente capacitados, ojo, pero asesorar al cliente en seguros para que no se encuentre con sorpresas desagradables cuando realmente lo necesite va mucho más allá de pedir una cotización de precio y explicar las condiciones básicas. Para saber si un seguro es bueno o no y si se adapta a las necesidades del cliente tienes que conocer bien el mercado, algo que requiere de formación y dedicación mucho más amplias de lo que los bancos acostumbran a ofrecer. 

Sólo tienes que hacer la prueba: cuando tu banco te ofrezca un seguro, pregúntales por las coberturas y qué significan y ponles ejemplos prácticos de posibles siniestros y qué cubriría el seguro y a ver qué te responden. 

5. ¿Quién me atiende si tengo un siniestro? 

Probablemente, un call center de la propia aseguradora. Los bancos no suelen tener departamentos de siniestros ni conocimientos sobre cómo gestionarlos adecuadamente, algo que cualquier corredor profesional tiene y que nuestros clientes valoran. Asesorar a un cliente en seguros no es venderle un seguro y olvidarse de él hasta que toque renovarlo. Es, sobre todo, estar de su lado cuando el cliente tiene un siniestro y puede estar muy perdido en sus gestiones con la compañía aseguradora.  Los corredores profesionales proporcionamos un servicio integral en este aspecto y, en nuestro caso, además, contamos con un servicio de asesoría jurídica especializado en seguros, para que la aseguradora se haga cargo de lo que el cliente ha contratado, ni más ni menos.

En definitiva: eres libre de contratar tus seguros con quien quieras, faltaría más, pero cerciórate de que estás contratando lo que realmente necesitas a un precio justo. Algo que, en nuestra opinión, los bancos distan mucho de ofrecer a día de hoy.