16 Abril 2020

Alba Aguión

Antes de esta pandemia, las coronas de espinas eran ya un desafío conocido para los biólogos. Y es que así se llama una estrella de mar, de apetito insaciable, que origina auténticos quebraderos de cabeza en la conservación de arrecifes como el de la Gran Barrera Australiana. Las plagas de estas estrellas arrasan el fondo del mar, a una velocidad tan vertiginosa que si cubriésemos una cancha de baloncesto con coral, 100 estrellas no dejarían “pólipo con cabeza” en menos de 3 meses1.

Hoy, biólogos y expertos en epidemias, se enfrentan a una nueva corona de espinas, esta vez en forma de virus. Las personas, como corales acechados por temibles estrellas de casi un metro de diámetro, nos paralizamos ante un ser (o no ser, he ahí una gran cuestión2) que nos demuestra la importancia de lo invisible al ojo humano. Entre el continuo aluvión de malas noticias provocadas por el coronavirus, muchos buscan consuelo en que al menos, se está purificando el aire del planeta. Cancelaciones de unos 31.000 vuelos diarios3, bajadas de más de un 30% en el consumo de carbón en China4 y reducción del bullicio de grandes ciudades como Los Ángeles, con carreteras con hasta un 50% menos de vehículos5. Aprovechando el respiro, los peces han vuelto a disfrutar de los canales de Venecia, mientras ciervos y coyotes se pasean por las calles en Japón y California. La verdad es que resulta sorprendente que algo tan minúsculo reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero de un modo más efectivo que cualquier estrategia política. Pero no nos engañemos, la reconquista de la naturaleza salvaje es una lección equivocada de la pandemia.

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Imágenes captadas por satélites de la NASA revelando las diferentes en la nube de contaminación antes (1 al 20 de Enero) y durante (10 al 25 de Febrero) la cuarentena por coronavirus

La reconquista de la naturaleza salvaje es una lección equivocada de la pandemia

Aunque la bajada puntual de la contaminación sean buenas noticias, hay que remarcar que el coronavirus no reduce de modo significativo (al menos por ahora) el cambio climático. Y no solo eso, tiene papeletas para agravarlo. Tras crisis como la Gran Depresión, la caída de la Unión Soviética o la Gran Recesión de 2008 las emisiones globales también se redujeron para poco después aumentar, y en algunos casos con efecto rebote6. Además, que los precios del petróleo se mantengan a la baja no es una buena noticia para el clima, ya que entorpece la ya empezada transición hacia energías renovables. Un ejemplo es el pronóstico de que el 2020 se convertirá en el primer año en las últimas 4 décadas en el que la instalación de paneles solares disminuya con respecto al anterior7. Al margen de las emisiones, el coronavirus tiene la capacidad de obstaculizar la defensa del clima por otras vías, como están siendo la cancelación de expediciones científicas y su toma de datos, el aplazamiento de eventos como la cumbre del clima de este año o los recortes con tijeras (ya de sobra conocidos en España) en investigación. Cuestiones que deberían preocuparnos a todos, ya que aunque de naturaleza lenta, el cambio climático es más mortal que el coronavirus (dicho literalmente por la ONU8) y llegar a los famosos tipping points o puntos de no retorno sería una tragedia para la que no habrá vacuna posible.

El cambio climático es más mortal que el coronavirus (dicho literalmente por la ONU) y llegar a los famosos tipping points o puntos de no retorno sería una tragedia para la que no habrá vacuna posible.

Pero esto no se trata de asustar. Hay motivos para pensar en positivo, pero no son los animales salvajes campando a sus anchas por la Quinta Avenida. Como después de cualquier crisis, llegará una reconstrucción y el momento de plantear respuestas políticas y sociales que sí tendrán efectos decisivos sobre el cambio climático. ¿Podría ser este un momento para cambiar ciertos hábitos de consumo y viaje? ¿O para que cale el mensaje de que sin ciencia no hay futuro? O más importante aún, ¿Será este el momento de unirnos y entender que los problemas de la humanidad requieren respuestas globales? Utopía para muchos. Pero es cierto que como consecuencias de la epidemia el teletrabajo y las reuniones internacionales virtuales se consolidan, las visitas de blogs y canales de ciencia se disparan y la humanidad siente en sus propias carnes como lo que pasa en un extremo del planeta tiene iguales o peores consecuencias en el otro.

Aunque la tendencia en gases nocivos y las políticas anti-cambio climático de los últimos años no sean esperanzadoras, hay materia prima para relanzar la economía de un modo diferente. Hace una década los vehículos libres de emisiones eran prototipos, y las principales energías renovables mucho más caras. Y lo esperanzador es que, aún en crisis, están naciendo alianzas positivas en Europa que defienden una recuperación verde ante la pandemia9. Políticas que siguen la línea de estudios que versan sobre cómo grandes potencias como Estados Unidos podrían depender de energías renovables para el 205010. Y aunque no todas sus metas son consideradas realistas por la comunidad científica11, estos estudios evidencian todo lo que podemos hacer y, al menos hasta ahora, no estábamos haciendo.

Lo esperanzador es que, aún en crisis, están naciendo alianzas positivas en Europa que defienden una recuperación verde ante la pandemia.

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Reducción en los costes de electricidad a partir de energías renovables: solar fotovoltaica, solar concentrada, energía eólica en tierra y energía eólica en el mar. Informe IRENA 2018

Las crisis anteriores han demostrado que a mayor preocupación económica, menor concienciación de la población sobre la crisis climática12. Así que no son momentos sencillos para iniciativas defensoras del clima como la de nuestra red Homeward Bound, destinada a unir investigación climática y política. Pero nosotras tenemos claro que es ahora cuando nuestra voz tiene que alzarse más alto que nunca, porque está de nuestra mano convertir el virus enemigo en aliado por la acción climática.

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1 Acanthaster planci, crown-of-thorns starfish. 2011. University of Michigan, Museum of Zoology. Disponible online

2 ¿El coronavirus es un ser vivo? 6 Abril 2020. Servicio de Información y Noticias Científicas. Disponible online

3 Charting the decline in air traffic caused by COVID-19. 2020. Flightradar24 Daily Tracking Statistics. Disponible online

4 These satellite potos show how COVID-19 lockdowns have impacted global emissions. 2020. World Economic Forum. Disponible online

5 Here´s what coronavirus crisis is doing to LA´s freeway traffic. 13 Abril 2020. LA list. Disponible online

6 Coronavirus could halt the world´s emissions growth. Not that we should feel good about that. 5 Marzo 2020. The Washington Post. Disponible online

7 BloombergNEF: Coronavirus likely to slow solar PV installations in 2020. 2020. Institute for Energy Economics and Financial Analysis. Disponible online

8 El cambio climático es más mortal que el coronavirus. 10 Marzo 2020. Noticias ONU. Disponible online

9 Nace una gran alianza europea para defender una salida verde a la crisis económica del coronavirus. 14 Abril 2020. El País. Disponible online

10 Low-cost solution to the grid reliability problem with 100% penetration of intermittent wind, water, and solar for all purposes. 2015. PNAS. Disponible online

11 Evaluation of a proposal for reliable low-cost grid power with 100% wind, water, and solar. 2017. PNAS. Disponible online

12 Declining public concern about climate change: Can we blame the great recession? 2012. Global Enviromental Change. Disponible online