7 Abril 2021

Alba Aguión

Pese a contar con una producción de casi 100 millones de toneladas por año en el medio marino y dulce1, y proporcionar empleo a 260 millones de personas de modo directo e indirecto2, la industria pesquera sigue siendo una gran desconocida. Aún en países como España, con regiones tan dependientes de la pesca como Galicia (en donde la aportación de la pesca y acuicultura al PIB es 10 veces mayor a la de Europa (EU-27)3), existe a nivel popular un gran desconocimiento sobre el funcionamiento de la industria, sus problemáticas y el estado de salud de los caladeros que la sustentan.

Hace apenas un par de semanas, Netflix estrenó un documental sobre pesca (“Seaspiricy: La pesca insostenible”) tratando de llenar este vacío. El documental, dirigido por el activista británico Ali Tabrizi, se ha posicionado en el top10 de visitas en Netflix en varios países, causando un importante revuelo en redes sociales y prensa. A primera vista, una oportunidad estupenda para educar sobre pesca y la delicada situación del océano. Pese al acierto del documental en señalar el papel fundamental del océano (“Si los océanos mueren, nosotros morimos. No podemos vivir en este planeta con un océano muerto”), y pese a mencionar temas de gran importancia y urgencia (sobreexplotación, contaminación, subsidios, pesca ilegal o violaciones de derechos humanos), el documental ha levantado ampollas por su rotundo mensaje: “La pesca sostenible no es posible”, lanzando la recomendación al espectador de dejar de consumir pescado. Desde luego, mensajes así de contundentes necesitan evidencia científica contundente. ¿Dice la ciencia entonces que la pesca sostenible no es posible?

A) cartel-seaspiracy B) tabla-pesca-artesanal-pesca-industrial

Figura 1: A) Cartel del documental "Seaspiracy. La pesca insostenible" de Netflix, estrenado el 24 de marzo de 2021. B) Tabla resumen que compara algunos datos a nivel mundial de la pesca industrial y artesanal en el medio marino. Modificada y traducida de Carvalho et al., 2011, a su vez modificada de Thompson, 1980.

Mi trabajo como investigadora predoctoral en la Universidad de Vigo está centrado en la gestión de la pesca artesanal. Aunque las capturas de la pesca artesanal constituyen alrededor de la mitad de las totales y brindan empleo al 90% los pescadores en pesca de captura4, su impacto en el medio es minúsculo comparado con el de la pesca industrial. Aunque la capacidad de una pesquería artesanal para ser sostenible es clara, el documental no parece excluirla (al menos de modo explícito) en su recomendación de no consumir pescado. No obstante, el foco está puesto en la pesca industrial, así que lo justo es rebatirlo en dicho terreno.

Un post publicado estos días en la web de uno de los grupos referentes en investigación pesquera, Sustainable Fisheries de la Universidad de Washington (¿por qué no fueron invitados al documental por cierto?), destapa 9 afirmaciones consideras erróneas desde un punto de vista científico. Alguna de ellas, graves. Por ejemplo, el documental dice que los océanos se quedaran sin peces en el año 2048. Esta afirmación está basada en un estudio del 2006 que ha sido rebatido por numerosas publicaciones posteriores. De hecho, los autores del estudio original han cambiado su narrativa sobre sus resultados, mencionando la predicción de que “no habrá peces en 2048” en una única ocasión de las 55 en las que posteriormente citaron sus conclusiones. Además, los mismos datos usados en ese estudio fueron actualizados en 2020 y los resultados indicaron que en general las poblaciones de peces para las que existen datos y una gestión adecuada se encuentran en recuperación5. Con esto no se busca invalidar la delicada situación del medio marino (no hay que olvidar que para muchos stocks no hay datos, así no es posible ni siquiera evaluarlos), pero no puede omitirse la capacidad de la gestión para revertir tendencias negativas6. Ni la capacidad que parece tener, por cierto, para hacer frente a la mayor amenaza, el cambio climático7

tendencia-abundancia-peces-comerciales-esfuerzo-pesquero

Figura 2: ETendencia de la abundancia de peces comerciales (azul) y esfuerzo pesquero (naranja) a nivel global, 1970-2020. En el gráfico se aprecia un gran incremento del esfuerzo pesquero y disminución de las poblaciones hasta mediados de 1990, seguido de un cambio en las tendencias en donde el esuerzo pesquero disminuye y la abundancia aumenta ligeramente. En 1996 Estados Unidos y en 2002 la Unión Europea implementaron una política pesquera basada en ciencia. Más explicaciones y detalle de la gráfica aquí.

Además del listado de errores científicos, el documental usa triquiñuelas para amplificar su mensaje. Por ejemplo, algunas de las gráficas aparecen sin datos en alguno de sus ejes, y en muchos casos ni siquiera se citan las fuentes por lo que no se le permite al espectador averiguar más sobre el estudio (Figura 3A). El periódico británico The Guardian ha publicado además declaraciones de algunos de los entrevistados en el documental (Mark Palmer, Christina Hicks), quienes dicen que sus palabras se han sacado de contexto transmitiendo un mensaje con el que no necesariamente comulgan. Y es que, tras verlo, el espectador se queda con la idea de que existe una “conspiración” -de ahí su nombre- entre industria, gobiernos, científicos y ONGs para tapar los escándalos que suceden en la industria. Escándalos que parece que el activista descubre… cuando miles de personas llevan décadas trabajando en ellos.

Otro aspecto en el que el documental falla en profundizar es sobre su recomendación de que todos deberíamos de parar de consumir pescado. Para las comunidades costeras de Asia, África o América Latina esto simplemente no es una opción por una cuestión de seguridad alimentaria. En países occidentales, el consumo de pescado local y con certificado de sostenibilidad (MSC o Marine Stewardship Council) promueve prácticas sostenibles (logo en la Figura 3B), pese a las duras críticas que también reciben estas certificaciones en el documental. Posiblemente una reducción en el consumo de pescado por parte de Occidente sea beneficiosa para el océano, pero tampoco parece la solución a todos los problemas. No obstante, lanzar un mensaje tan rotundo como “que todo el mundo deje de comer pescado” debería de ir acompañado de una reflexión (¿Qué problemas de los enumerados se solucionan así? ¿Realmente todos?), matices (¿para de consumir todo el pescado? ¿también el de origen artesanal?) y reflexiones sobre sus impactos (¿Cómo afectaría eso desde un punto de socioeconómico a los millones de personas que dependen de la pesca?).

A) grafico-documental-shark-population B) logo-msc

Figura 3: A) Gráfico mostrado en el documental. B) El logo de MSC (Marine Stewardship Council) para productos reconocidos por su buena gestión y sostenibilidad.

Este post (al igual que la mayoría de las críticas que ha recibido Seaspiricy) no trata de defender la salud de los stocks pesqueros, ni todas las prácticas que se llevan a cabo en la industria. Existen miles de asuntos por resolver, que el documental acierta en enumerar y poner en boca de muchos -al fin y al cabo, si estoy escribiendo este post aquí y ahora es porque este documental existe. Sin embargo, sembrar la desesperanza y la falta de confianza en científicos, gobiernos y ONGs entre el público no parece ser la solución. Como ha comentado en sus redes sociales el ecólogo marino Bryce Stewart, Seaspiricy provoca que las personas o se crean a pies juntillas toda su narrativa y sobre reaccionen, o que lo vean tan fácil de desacreditar por algunas de sus exageraciones que se tome todo a la ligera y se le quite importancia a algo que realmente la tiene. Y es que “Si los océanos mueren, nosotros morimos. No podemos vivir en este planeta con un océano muerto”. Y en eso Seaspiricy desde luego, tiene razón.

Referencias 

1 The State of World Fisheries and Aquaculture 2020. FAO

2 Teh & Sumaila (2013) Contribution of marine fisheries to worldwide employment. Fish and Fisheries. 14

3 Villasante S. (2012) The management of the blue withing fishery as complex social-ecological system: The Galician case. Marine Policy 36. Tabla 1

4 Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO). Small-scale fisheries and Aquaculture & Family farming. Disponible aquí

5 Hilborn et al. (2020) Effective fisheries management instrumental in improving fish stock status. PNAS 117(4)

6 Costello et al. (2016) Global fishery prospects under contrasting management regimes. PNAS 113(18)

7 Free et al. (2020) Realistic fisheries management reforms could mitigate the impacts of climate change in most countries. Plos One 15(3)